Era cualquier sábado, siguiendo la rutina
de siempre: el último día de la semana para descansar, cuando de pronto en
cuestión de segundos llegó a mi pensar el profesor que con actitud de Jefe
Revolucionario, en palabras más, palabras menos, me hizo recordar aquella época
oscura cuando el paredón existía, donde nosotros íbamos a conseguir el cielo o
el infierno dependiendo de la calificación que obtuviéramos...
Al eco de sus palabras y de mis
pensamientos me levanté, tomé mi computadora, abrí este blog y sin más ni menos
no supe que hacer.
El reloj marcaba las 4:30 pm en punto y el
paseíllo comenzaba…
La idea de crear un blog
era pasajera desde hace tiempo, pero por azares de la vida no me había alentado
lo suficiente como para hacerlo, tomé mi pensamiento; y heme escribiendo como
novillera apunto de enfrentar a mi primer lote, mi calificación…
Mi capote, el primer
tercio me hizo analizar las emociones futuras al ser leída por desconocidos,
por personas distanciadas a kilómetros de distancia, que tienen modus
vivendus diferente, que piensan y tienen ideologías de izquierda y
otros de derecha?
La felicidad llegó al pensar que
iban a leer una parte de mí, escribí como niña con diario para plasmar un
momento de mis alegrías donde descubrí que escribía una de ellas, el blog.
Apodé a mi felicidad la
"categoría de oro", supe que después de este escrito, mejoré mi
calidad en la verdadera redacción que mi profesor tanto me exigió.
Sin fallar ningún par de banderillas, nunca pensé hacer esto. Dirán que es un poco
absurdo, pero fui bastante feliz al explayarme , me arriesgué en el ruedo a
compartir mi mente, mis emociones, una parte de mi felicidad.
Llegué doscientas noventa y
un palabras y retumbaron parches y
metales para el último tercio de la faena. Sólo queda esperar la sentencia del
juez de plaza para ver si hay orejas, rabo o indulto…
Me despido, esperando que
esta primera entrada haya sido de ovaciones y no de rechiflos, espero que la
estocada haya sido certera, mi profesor mostrará
el pañuelo de la sentencia.
La emoción de haber sentido recorrer mis
ideas tras mis dedos y comunicarles a través del teclado una parte de mis pocas
neuronas que quedaron después de haber pensado el cómo escribir para obtener la
gloria, una MB.
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